La previa fue en el mismo lugar de siempre, la casa de Juan no podía faltar para el fin de semestre, que más que fin de semestre parecía el fin del mundo.
No recuerdo bien. Todo el alcohol ingerido no se compara al numero de
mujeres que mis "amigos" toquetearon y besaron desenfrenadamente durante toda la noche, dentro de la discoteque en el barrio santiaguino más “top”.
Miré a mi alrededor, sentí la envidia y pensé: ¿Por qué ellos y no yo?.
Bailé y provoqué -de manera sutil y apasionada- a todo aquel que quisiera beber de mi boca.Y así, por ley, en el mejor momento sucedió lo usual, nos fuimos.
nos vamos
domingo, 14 de septiembre de 2008Publicado por dulcemiel en 21:12 3 comentarios
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